Trazos muy suaves, casi acariciando el papel y con ayuda de difuminos, al igual que hacia con el carboncillo, fui consiguiendo degradados y mezclando los colores. Utilizaba bastoncillos de los oídos porque una vez manchado el difumino es difícil limpiarlo para usar otro color (con el carboncillo no hay problema, siempre juegas con grises) y los bastoncillos se desechan al ser más baratos, para este fin funcionan a la perfección.
Aquí está este dibujo, mi primero a color, los lápices Faber Castell acuarelables son los que utilizo y los que más me gustan, hoy en día dispongo de una caja con 100 colores y aparte de bonita es una gozada disponer de medios. Aunque en realidad, por el tamaño de los lápices, no uso ni la mitad de ellos.
Una vez visto los resultados obtenidos, realice varios más, aunque no lo creáis, lo que más me llamaba la atención de estos dibujos era la melena de las chicas, como conseguir el volumen, el brillo, los pliegues, no importa si es rubia o morena, puedes utilizar los colores que quieras para las sombras, siempre queda bien.
Tras muchos años de dibujo, tengo que inclinarme ante el gran Milo Manara, no existe otro como él a la hora de representar la sensualidad femenina. Este dibujo no es ni por asomo los que él realiza, pero muchas veces lo que se intuye es mejor que lo que se ve.
